Una relectura de los cuentos de ¿hadas?




Por Tatiana Rojas Arévalo//




Por generaciones, hemos repetido las mismas historias una y otra vez, las escuchamos en el regazo de nuestra almohada, las vemos incontablemente en televisión y, si tenemos suerte, somos nosotrxs mismxs quienes exploramos las maravillas de los mundos encantados en infinidad de libros. «Cuentos de hadas», así han sido denominados aquellos relatos en los que predomina el encanto, la fantasía y, evidentemente, los finales felices; aunque para esta relectura quizás sea más conveniente pensarlos como «Cuentos de hades», con su doble connotación.


Así, se ha formado todo un género literario en el que los duendes, las sirenas, los gigantes y -más comúnmente- las princesas, príncipes y reyes nos han narrado la misma historia incontables veces: en un lugar lejano, en donde el orden y la armonía todo lo gobiernan, un inesperado y casi siempre trágico suceso da paso a una aventura que pone a prueba al/la protagonista de la historia. Sus fortalezas y debilidades han de ser el objeto de las proezas que le ayudarán a resolver el conflicto en cuestión. En fin… mismas historias, diferentes escenarios; mismas jerarquías, diferentes personajes; mismas idealizaciones, diferentes contextos.


No obstante, detrás de estos entretenidos relatos a los que volvemos una y otra vez durante toda nuestra infancia, se reafirman una serie de construcciones sociales que obedecen a categorizaciones y discursos obsoletos, premodernos, que recrean una y otra vez el mismo orden social, económico, cultural, etc. Mundos en los que abundan los estándares y las etiquetas del deber ser que de una forma u otra consolidan un imaginario de lo que sería la «otredad», ese factor/personaje que rompe con los esquemas que delimita la narración misma, lo cual –normalmente– suele ser el detonador de la historia. Pero, incluso, esta otredad transgresora se encasilla en una serie de estereotipos que dan cuenta de lo arcaicos que pueden llegar a ser estos relatos.


Para Nelly Martínez, autora de Lectura descolonizadora del cuento de hadas tradicional, estas características del cuento de hadas no son más que el reflejo de un «proyecto civilizador», se trata, en palabras vanas, de racionalizar el funcionamiento de la sociedad, plantear un modelo ideal (aunque fantástico) de las colectividades. Entonces, leemos relatos en donde la figura paterna siempre es sinónimo de autoridad; la materna es siempre fiel y consejera; la mujer-adolescente es insegura y, en la mayoría de las ocasiones, incapaz de asumir su autonomía; el hombre-adolescente solo actúa en función de su naturaleza heroica; etc. Por no hablar de las recurrentes diferenciaciones clasistas y las dependencias afectivas (siempre, de la mujer al hombre).


En general, a mi parecer, se trata de una asignación taxativa de roles netamente sexuales en los que solo se reconoce al hombre y a la mujer bajo unas categorizaciones simplistas y, por supuesto, machistas. No obstante, en los últimos años se ha rebatido esta perspectiva tradicionalista, aún muy comercializada en la literatura infantil, con nuevos enfoques y proyectos que promueven líneas de trabajo que no sean excluyentes ni discriminatorias, es decir, que no subestimen la valía de esa «otredad» que mencionaba al principio; entre tanto, el debate por incluir contenido literario que reflexione sobre las identidades de género o, en general, que incentive la educación sexual de los más pequeños, ha tomado una gran relevancia y por ello, hoy las puertas de la industria editorial parecen abrir camino a narrativas diversxs. Así, vemos cuentos como «El día de la Rana Roja» o «Princesa Li» que sin salirse del esquema de acontecimientos tradicional (amores complejizados por la presión social de los reinos que lideran) recrean un amor homosexual, sin burla, sin réplica ofensiva, en otras palabras, sin consecuencias negativas al respecto. De este modo, son narrativas que abogan por la naturalidad de las relaciones afectivas no heterosexuales, lo cual ya es un logro importante en la literatura infantil.


El día de la Rana Roja de Esther Elexgaray Cruz, por su parte, cuenta la historia de un príncipe que, tras el hechizo de una condesa, solo encontrará el amor verdadero cuando, un 12 de octubre, bese a una rana roja antes de las 12.00 pm; tras pasar años soñando lo mismo y cuestionándose ante tal sortilegio, sus padres deciden organizar un festival anual en el que se ofrecerá una recompensa para quien traiga la rana roja. Un día, sin mucha esperanza por los múltiples fraudes, una niña se acerca corriendo con el misterioso animal y al besarlo, instantáneamente la rana se convierte en un joven príncipe. Todos, a la expectativa, esperaban pronunciamiento alguno de la reina o el rey, quienes incluso habían preparado un hermoso vestido para la esperada princesa… después de pensarlo un instante, el rey comenta: “Querida, será mejor que encarguemos al sastre unos pantalones».


Por otra parte, en el cuento de Elena Rendeiro y Luis Amavisca: Princesa Li, desde el inicio, se presenta el conflicto central, la princesa Li está enamorada de Beatriz con quien ha compartido mucho tiempo, pero su padre el rey Wan Tan no está dispuesto a aceptar su relación y, además, cree necesario empezar la búsqueda de su futuro esposo. Entre hechizos, ceremonias, fidelidades y traiciones, este cuento resuelve que, acaso «¿No es el amor más grande que todo?». Así, por primera vez el reino fue gobernado por dos princesas.


De este modo, a pequeños grandes saltos, en la literatura infantil se van vislumbrando personajes que rompen con los arquetipos, proponiendo nuevos enfoques de género que, además, de presentar el panorama sobre las diversidades, les permite empatizar y resolver conflictos de la mano de su imaginación. Finalmente, no está de más mencionar que el ejercicio de lectura con lxs más pequeñxs es la base imprescindible para su desarrollo intelectual y, en esa medida, es de gran valía que se formen críticamente y con total libertad, fuera de contextos hostiles y prejuiciosos que les impiden hacerse una opinión propia al respecto.




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