UNA LECTURA FEMINISTA DE LA DEUDA "VIVAS, LIBRES Y DESENDEUDADAS NOS QUEREMOS"

Por Erika Julieth López Tejada*//

Este libro abre el debate sobre las diferentes problemáticas presentes en los espacios sociales con el propósito de contribuir y profundizar desde una perspectiva feminista al intercambio de conocimiento. En ese sentido, considera importante realizar un estudio sobre la deuda y cómo esta afecta de forma directa e indirecta a las personas y a las familias, por lo tanto, se expone la necesidad de hacerla visible como un problema común, afirmando que el endeudamiento se comporta de una forma distinta relacionada con el género y se manifiesta como: 1) una forma particular de moralización de los cuerpos feminizados; 2) un medio de explotación y subordinación; 3) una relación con las actividades reproductivas; 4) una articulación con las violencias machistas.


Sin embargo, el endeudamiento no puede universalizarse en términos de diferencia sexual, de géneros, de raza y de locación, porque el efecto principal de la deuda es explotar estas diferencias, donde busca la forma de insertarse en territorios, cuerpo, conflictos y economías diversas, por tal razón nace un movimiento político “sacar del closet a la deuda” que procura demostrar las formas de dominación y explotación sobre los cuerpos feminizados, donde establece una moral de propaganda de buenas pagadoras y sujetas adecuadas para adquirir obligaciones financieras. Hablar de endeudamiento se refiere específicamente a las economías domésticas, las economías asalariadas y las economías populares donde la deuda se manifiesta de forma masiva y distinta, así que, leerla desde el feminismo hace que los cuerpos se opongan ante la abstracción financiera. En ese sentido, la deuda no es solamente una representación monetaria, esta hace referencia a todas las obligaciones impuestas sobre la subjetividad de las cuerpas, por ejemplo, la maternidad como una fuente de reproducción de la mano de obra para la permanencia del sistema capitalista, una deuda que recae sobre las mujeres reforzada desde el enfoque biológico, asimismo, el estar a cargo de una familia representa otras formas de deuda.


Por tanto, encontrarse sometidas y sometidos frente a la deuda permite la explotación de tipo laboral, flexibilizando a las personas para que acepten condiciones de trabajo precarias con el fin de cumplir con la obligación adquirida, en ese sentido, establece una economía de la obediencia, considerándose esta como una economía de la violencia. Por tanto, busca la precarización laboral y la explotación de la creatividad a cualquier precio e incluso fortalece la informalidad e ilegalidad de algunos empleos, ya que, lo más importante en este caso es cumplir con el pago de la deuda.


La deuda por tanto, busca la forma de colonizar las economías consideradas improductivas como las domesticas y las no asalariadas, entre otras características de la población como migrante, informal, productiva y descapitalizada son blancos de endeudamiento para estimular su capacidad de consumo. Ahora bien, gran parte de las economías populares y precarias se consideran por ser feminizadas, ya que mayoritariamente se encuentran constituidas por mujeres que son el principal sostén de las familias las “jefas de hogar”, las cuales desarrollan actividades de limpieza, cuidado, seguridad y provisión de alimentos en sus hogares.


No obstante, la deuda se define como una forma de esclavitud donde el deudor representa un papel de servidumbre frente a su acreedor “el sistema financiero”, el cual con sus muestras de violencia procura la obediencia para asumir de forma individual los costos de los ajustes causados por la desvalorización de las monedas, encargándose de financierizar la vida y normaliza la sostenibilidad a través de la deuda. El feminismo ha mostrado desobediencia y rechazo frente a las manifestaciones de violencia actuales relacionadas directamente con la explotación y extracción de valor, encargándose de construir espacios de luchas compartidas que reformulen las nociones de cuerpo, territorios y conflictos. Planteando así, trabajo colectivo de resistencia frente a la pobreza y a la resignación frente a la especulación financiera.


Ahora bien, la “explotación financiera” se encubre mediante la idea de “inclusión financiera” especialmente dirigida a las mujeres donde son bautizadas como emprendedoras. Esta farsa de inclusión refuerza la imagen sobre devenir empresaria siendo este el ideal apoyado por los bancos. El feminismo responde a esta propuesta mediante el rechazo a la victimización de la mujer emprendedora, diciendo no a la financiación doméstica y miserable. Por tanto, el feminismo asume a las finanzas, la religión y la familia como dispositivos morales y economías de obediencia complementarias que se encargan de perpetuar la heterosexualidad y la reproducción humana. En ese sentido, las feministas han buscado cómo pronunciar su desobediencia frente a las finanzas y han creado movimientos políticos que se encargan de expresar formas de lucha sobre la deuda y el sistema financiero opresor, estableciendo sus expresiones de insumisión frentes a estos.


Para finalizar, se realizaron entrevistas a mujeres que desarrollan actividades de emprendimiento de forma individual o colectiva que han tenido la experiencia del endeudamiento como se concluye seguidamente:


  1. La deuda obliga a las personas a someterse a las peores condiciones laborales para poder cumplir con la obligación adquirida, así mismo, la incapacidad de pago y el estrés genera problemas de salud y disminución del tiempo de ocio, pero, algunas comunidades han creado formas alternativas a la deuda para no contraerla con el sistema financiero, por lo tanto, se organizan en grupos o cooperativas donde establecen sus mecanismos de financiación libre de intereses o ahorros programados.

  2. El tener hijos aumenta el sometimiento a la deuda, ya que, en su gran mayoría las mujeres encargadas del sustento de su familia tienen la obligación de pagar el alquiler, los servicios públicos, entre otras. Así mismo, la falta de recursos y las grandes cantidades de mujeres pobres impide en su gran mayoría el acceso a productos y servicios; en muchas ocasiones el aborto clandestino también puede generar otra expresión de deuda, es decir, se endeuda para vivir y se endeuda para abortar, creando así una clasificación de las obligaciones que se pueden cubrir en un periodo de tiempo y correr las demás o endeudarse para responder por estas.

  3. En las familias dedicadas a la agricultura la deuda se manifiesta por la necesidad de obtención de las materias primas e insumos como: semillas transgénicas y agrotóxicos, estos créditos son adquiridos por medio de las entidades bancarias que con el pago de intereses y en ocasiones intereses de mora triplican el valor real de la obligación, por tanto, las familias tiene la necesidad de buscar formas de financiación alternativas que les permitan adquirir los recursos para responder a tiempo y evitar el aumento desmedido de la misma, también, han tomado como opción la práctica ecológica para disminuir los costos de producción.

  4. Lxs Jóvenes se someten a estas obligaciones financieras con el propósito de adquirir bienes y servicios que con sus ingresos no podrían conseguir como: autos, ropa, electrodomésticos, arreglos para la vivienda, planes de vacaciones, librerías, entre otras. Deudas derivadas a más de 36 cuotas para poder asumirlas, siendo estas descontadas directamente de sus sueldos, que por cierto ya son demasiado bajos y no alcanzan para cubrir los demás gastos necesarios para la subsistencia.

Ficha técnica:


*Erika Julieth López Tejada es contadora Pública Universidad del Quindío, Maestranda en Ciencias Sociales Universidad de Caldas.

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