¿Quién les hizo tanto daño?

Por: Brian Alvarado

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Hay muchas castraciones que la heteronormatividad obligatoria y el machismo ejecutan todos los días sobre los hombres cis. Va más allá de la orientación sexual; se trata de una regulación de las conductas, del comportamiento en público y las emociones. En este último campo está la incapacidad con las que se nos cría para decir “te amo” o un simple “te quiero” a otros hombres. Incluso hay padres que nunca se los dicen a sus hijos porque eso es muy “afeminado”.



Los amores imaginarios (Xavier Dolan, 2010)


¿Quién les hizo tanto daño a los hombres cis que muchos pasan toda su vida sin poder expresarles amor a sus amigos? ¿Cuántas taras emocionales tienen que sobrellevar sobre sus corazones para poder cumplir el rol de “hombres fuertes”? ¿Cuánto tiempo tiene que pasar para que nos demos cuenta de que no sólo como hombres hemos sido victimarios del machismo sino también víctimas?


Si algo agradezco, desde que me asumí como marica, es que mis capacidades emocionales y el reconocimiento que le doy a mis sentimientos ha ido aumentando cada día. Al estar como maricas por fuera de la “normalidad”, pese a todos los avances culturales y a la conquista de derechos, tenemos permitido todo tipo de demostraciones y gestos que a los hombres heterosexuales se les tienen vetados culturalmente.


No lo quisiera pensar como un privilegio porque lejos estamos las personas LGBTI de ser privilegiadas en ese campo; es más bien como una ventaja comparativa. Y menos mal que la tenemos porque según varios estudios en salud mental durante la adolescencia tenemos más probabilidades de suicidio que un adolescente heterosexual promedio.


Una revolución pequeña sería enseñar a nuestros amigos heterosexuales a decir “te amo” sin que sientan minada su confianza en su sexualidad. Esa sería una puerta de entrada para ir destruyendo un poquito, así mínimo, las prácticas machistas con las que nos apalearon desde niños.


Esta reflexión que hago ni siquiera surge de mi experiencia como marica con mis amigues maricas. Me surge precisamente por un amigo heterosexual (aunque él no es consciente de eso) que no tiene miedo a decirme “mi amor” cuando quiere decirme algo o a decirle “te amo” o “te extraño” a sus amigos. Que, en últimas, no tiene miedo a sus emociones ni a aceptar que como personas tenemos lados femeninos y masculinos que no existen para competir sino para integrarnos a nosotres mismes y con los otros seres humanos.


No es menor que un hombre cis que se asume como heterosexual vaya por la vida viviendo sus amistades así. Quizá para nosotres no lo sea tan disruptivo, pero créanme que para esa sociedad por fuera de nuestros espacios maricas y seguros sí lo es. Y eso le vuela la cabeza a las imposiciones machistas.


¡Volemos más cabezas con la ayuda del “te amo”!


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