Las disidencias sexuales llegan a Teleantioquia


Foto: Cortesía Teleantioquia



Por Alex Trujillo Giraldo//


El pasado domingo, 04 de octubre, Teleantioquia estrenó “De Leones y Mariposas”, una serie documental que narra historias de disidencias sexuales y de género en diferentes municipios del departamento. El nombre retoma el título de un libro que recopila la historia del Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia y su fundador, León Zuleta. En esta oportunidad hablamos con Elkin Naranjo, el director de la serie.

Alex Trujillo: ¿Cómo llegas a Teleantioquia a dirigir esta propuesta audiovisual? Elkin Naranjo: Desde muy pequeño he tenido como dos facetas, una como periodista y otra como activista, visibilizando las disidencias sexuales y corporales en temas de producción de subjetividades y memoria histórica, entre otras. Estuve en el noticiero de Telemedellín y luego, ahí pude crear un programa tipo magazine que se llamaba Calle Arco Iris, después me dediqué a proyectos académicos una temporada y este año Teleantioquia, junto con el Ministerio de las Tic, formularon contenidos de inclusión. Hoy contamos con una franja con programas sobre mujeres, pueblos indígenas, afros, jóvenes y nosotros como propuesta para la población LGBTI.


A.T.: ¿Qué será lo novedoso que encontrará la audiencia antioqueña en “De Leones y Mariposas”?


E.N.: Para la audiencia antioqueña es una propuesta retadora. En Teleantioquia hay algunos antecedentes de abordaje de estas temáticas desde una perspectiva periodística en programas como “Infra Rojo” o “En la Piel del Otro”, pero el antecedente más importante es la serie de ficción “La Casa de Colores”, donde se abordó sin muchos tapujos algunas temáticas sobre las disidencias sexuales y de género. Lo que van a encontrarse de novedoso en “De Leones y Mariposas” es una mirada tranquila, un encuentro íntimo con personas extraordinarias, y cuando digo extraordinarias, me refiero a personas comunes y corrientes cuyo acto extraordinario es el de la valentía, el de vivir una vida sincera, una vida auténtica y eso es muy valioso, personas que se atrevieron a vivir una vida que la sociedad les decía que no era posible.


A.T.: ¿Cuál consideras que es el objetivo de acceder a la televisión regional con este tipo de programas o qué te motivó a meterte en este nuevo reto?


E.N.: Es una apuesta que cuida mucho la estética, con unas puestas en escena muy lindas. Nuestro fin último, es generar empatía para darles un lugar a esas existencias y reconocer que se puede vivir este territorio de muchas maneras posibles. Son 20 capítulos, en cada uno, relacionamos tres historias de disidencias sexuales de los diferentes municipios del departamento articuladas narrativamente por un factor en común entre los personajes. Asumí este reto, porque me apasiona contar historias. Sobre todo, de las disidencias sexuales y corporales. En este sentido, hay que cambiar la forma de representación de las disidencias sexuales, reduciendo los estereotipos y planteando otras posibilidades para que el imaginario se amplíe.


Por otro lado, creo que, la recompensa de este tipo de proyectos es lo reconfortante, que niñas, niños y jóvenes logren encontrar con quién identificarse. Una gran diferencia con lo que me sucedió, no encontrar referentes me marcó mucho, porque de niño yo no encontraba a nadie que fuera como yo. Esa situación cambió en mi adolescencia cuando encontré otros referentes en la televisión o en las películas, que sentían lo mismo que yo sentía, lo cual me tranquilizó porque era saber que, eso que me pasaba les pasaba a otras personas y que no era malo ser diferente. Creo que esa es una intención, que muchos jóvenes no se sientan mal de ser quienes son y lo vean como una posibilidad. A.T: En estas últimas semanas, nos hemos dado cuenta de hechos muy dolorosos contra la población LGBTI, ¿Cuál crees que debería ser el rol de los medios de comunicación frente a esto? E.N.: El ejercicio del periodismo requiere un compromiso con la ética y el derecho de la información va aparejado con la responsabilidad, pero la presión por la inmediatez hacen muy recurrentes las imprecisiones y refuerzan estereotipos que devienen en ejercicios de opresión y violencia.


El rol de los medios de comunicación no es solo informar, sino que, el ejercicio periodístico debe ir un paso más allá. Los periodistas deben formarse, lo que es evidente que, falta cuando hablan de una mujer trans en masculino o cuando no se preguntan el qué ni el para qué. Por ejemplo, cuando se habla sobre los asesinatos como hechos aislados y no ven la forma cómo nuestra sociedad se está relacionando con todo tipo de diferencias. En este país hay unas vidas que importan y otras que no, hay unos cuerpos que importan y otros que no. A.T.: Unx de nuestrxs compas de Periódica se define como una mariquita de vereda porque vive en un corregimiento a las afueras de Medellín. Me imagino que documentar estas experiencias a lo largo del departamento de Antioquia, uno de los más conservadores del país, has podido ver cómo las disidencias sexuales rompen con el contexto rural de una manera transgresora, ¿no?

E.N.: Existe una idea de contraponer lo urbano y lo rural. Se cree que, en lo rural es más difícil el reconocimiento de las disidencias sexuales, porque se piensa que, en lo urbano hay un cúmulo de conocimiento que permite que sea más fácil ese reconocimiento, yo pienso que no. En lo urbano puede que exista una sofisticación de las maneras y el anonimato permite unos procesos subjetivos diferentes, pero en lo rural y en los municipios suceden cosas muy hermosas, que escapan a la producción y comprensión académica de las grandes ciudades.


Todo lo LGBTI es un fenómeno urbano. En lo rural existen otras formas de reconocimiento como, por ejemplo, lo que me cuentas de tu compa, que se identifica como “mariquita de vereda” esa trayectoria no es lo mismo que el reconocimiento LGBTI. No quiere decir que, se encuentre en un lugar de marginación, porque hay posibilidades de existencia que seguramente tiene unas particularidades en las negociaciones morales que le permiten un habitar en esa ruralidad.


Eso lo hemos visto en las experiencias que registramos en nuestro trabajo por el departamento. Estas personas reconocen su identidad por fuera de la norma heterosexual, pero con unos acuerdos tácitos en estos pueblos, porque existe una referencia social de estas personas, todos saben quiénes son, dónde viven y a qué se dedican. Las disidencias sexuales se han ganado espacios como artistas, formadores, líderes y lideresas sociales, etc. También existen negociaciones y relacionamientos desde el conflicto, la discriminación, la violencia o el desconocimiento; pero no se puede pensar que, en la ruralidad está el atraso, el pasado o hay que llevar la luz, para estos procesos de reconocimiento se pueden evidenciar casos positivos como los que mostramos en la serie. En la ruralidad hay unos casos más exitosos que otros, con relacionamientos que han sido más o menos violentos, dado que, muchas veces la guerra impone parámetros morales sobre los cuerpos disidentes. Sin embargo, invito a acercarse desde la contextualización y no desde el discurso hegemónico de lo LGBTI, y permitir que cada trayectoria y territorio te hable.


Foto: Cortesía Teleantioquia

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