HABLO POR NUESTRAS DIFERENCIAS

Por Sebastián Arcos, New Queers on The Block

David Pérez, No Matarás //



¿Para qué me paro en esta tarima? Para que nos respeten, es lo único que necesitamos. Los bombillitos encendidos, las pelucas, las arengas y el arcoíris que se extiende por Medellín son una excusa para que tengamos este diálogo a tres tiempos. Para comenzar, que hablen los fantasmas de las maricas, las machorras y las travecas del pasado. Y no se preocupen si les incomodan las palabras, de tanto que nos insultaron con ellas, aprendimos que eran nuestras.


Desde el 2016, Antioquia es el departamento de Colombia con más asesinatos contra la población LGBTIQ, mientras que Medellín es la ciudad más violenta de todo el país contra esta población. ¿Qué ha pasado después de eso? Nada, la impunidad es del 92,73%, según la ONG Colombia Diversa. Del total de asesinatos, los hombres gay y las mujeres trans ocupan los primeros lugares por porcentaje total de víctimas. Pero la violencia contra mujeres lesbianas y bisexuales, cisgénero y trans, es mucho más cotidiana, es destructiva con sus cuerpos. La violencia machista excede todos los límites. Nos enseñaron que nuestros cuerpos son territorios de conquista y de los victimarios, porque la mayoría son hombres, utilizan nuestros cuerpos para dejar mensajes de odio. Y hablo desencarnada porque me niego a tragarme sola estas penas que no son solo mías. No queremos vivir más en la marginalidad.


“Ni delincuentes, ni antisociales, simplemente homosexuales” gritó el primer grupito de valientes que salieron a las calles el 28 de junio de 1982, en la primera marcha del orgullo de Colombia con León Zuleta y Manuel Velandia a la cabeza. A muchas maricas, machorras y travecas las mataron por eso: porque alzaron la voz y sacudieron esquemas de poder opresores. En Colombia, se negaron durante años a reconocer el amor diverso como una posibilidad real. Amar y amarnos ha sido una sentencia de muerte.


Ahora, que hablen los fantasmas de las maricas, machorras y travecas del presente. Nos ponemos de pie sobre los hombros de quienes entregaron todo para que nos respetaran. Juntamos nuestras voces en un coro que grita: “¡Nuestros derechos no están en cuarentena!”. Porque no somos una minoría, no somos marginales, estamos en todas partes y vamos a quedarnos.


Hoy vinimos, caminando con la cabeza en alto y la voz temblorosa, porque tenemos miedo, pero nos negamos a apagar la llama que nos impulsa a actuar. Eso pasa con el fuego: arde, pero también purifica. Esta noche les compartimos ese fuego, con estas velas con las que queremos recordar los nombres de quienes ya no están, de todas esas personas que nos arrebató la discriminación y la violencia, pero es la misma llama con que encenderemos juntos la vida presente y futura. Esta noche estamos aquí porque Medellín y Antioquia encienden la diversidad.


¿Y luego qué? Aquí traemos cinco propuestas para que Medellín y Antioquia materialicen su compromiso con la población LGBTI:

  1. Necesitamos que la Gerencia de Diversidades Sexuales e Identidades de Género en Medellín y Antioquia sean una realidad. No por el nombre, sino para implementarse acciones de articulación y gestión efectiva de las decisiones para proteger la población LGBTI.

  2. Invitamos a que cada una de las secretarias y secretarios de despacho aquí presentes se comprometan con la implementación del Plan Estratégico de la Política Pública LGBTI.

  3. Precisamos que en todas las comunas y corregimientos de la ciudad exista un enlace entre la población LGBTI y la Alcaldía de Medellín, para que acompañen a la población que lo requiera, activando protocolos de cuidado.

  4. Solicitamos se constituya la Mesa de Casos Urgentes para Población LGBTI, reconociendo la particularidad de las violencias en contra de esta población, además del acompañamiento diverso requerido para la no revictimización.

  5. Es vital que se comience la construcción de albergues para la población LGBTI víctima de desplazamiento forzado intraurbano, violencia sexual, violencia intrafamiliar, amenazas y hostigamientos; con personal idóneo y apoyo integral.


Por último, que en este diálogo a tres tiempos hablen los fantasmas de las maricas, las machorras y las travecas del futuro. ¿Qué ciudad habitará esa nueva generación? ¿Cómo haremos para que en sus corazones no habite el miedo de amar y amarse? Comprometámonos a encender la diversidad en Medellín, ya es momento de escuchar los gritos del pasado y las voces del presente, no queremos que nos sigan robando el futuro. Gracias.



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