EL POS DEL PrEP ¿QUÉ PASA CUANDO SE NORMALIZA EL USO DEL TRATAMIENTO?

Por Diego Castro, Diseñador para Medios Digitales //


En Colombia se empieza a hablar de cobertura del PrEP, lo cual está muy bueno porque en prevención y tratamiento del VIH todas las medidas que se tomen nunca estarán de más sobre todo para las poblaciones más vulnerables de la comunidad LGBTI+. La necesidad de seguir hablando de esto es que la gente sepa que tiene opciones porque la educación que recibimos en sexualidad es tan pobre que nos dejan como únicas posibilidades la abstinencia sexual o que si algo nos pasa nos vamos a morir y hasta ahí fue; es una educación basada en el miedo, más que en el entendimiento.





Llevo viviendo en Alemania un tiempo y algo que había notado en los últimos años es que mucha gente expresa abiertamente en sus perfiles que solo tienen sexo sin condón, que porque ellos toman PrEP, que porque estamos en 2020 y que usar condones hoy por hoy es ignorancia, y otras cosas así por el estilo. En este país el tratamiento del PrEP lo cubre desde hace un tiempo el seguro médico estatal. Creo que uno debe pagar una parte de los medicamentos que no es tan alta. De ahí que mucha gente que cuenta con estos seguros opte por esta opción porque les permite explorar su sexualidad sin tantas restricciones. En principio, con el porcentaje de seguridad que este tratamiento brinda uno se puede sentir un poco más tranquilo pensando que ahora hay muchos factores que reducen las posibilidades de un contagio por VIH.


Un día sin embargo y luego de haber empezado a salir con un tipo empiezo a notar una molestia al orinar. Al principio no le paro bolas, pero cuando pasan los días y la molestia no se va me preocupo… y me preocupo mucho más porque no tengo un seguro médico que cubra este tipo de cosas, el mío es uno para estudiantes extranjeros pues pagar uno estatal por su propia cuenta es muy costoso.


Igual me toca ir al médico porque en realidad es muy molesto. Me voy de urgencias al urólogo y el doctor apenas me toma una muestra de orina, no me pregunta mucho, ni me ordena ningún otro examen. Me manda de nuevo para la casa a esperar el resultado de la muestra de orina diciéndome solamente que lo que yo tenía no era razón para ir de urgencias. Eso sí me toca igual pagar. La "consulta" 30 euros y la muestra de orina otros 15 euros. Espero una semana y esa gente no manda ni dice nada, pero la molestia sigue ahí. Decido hablarle al tipo con el que había estado saliendo y le cuento los síntomas que tengo, lo que pasó con este doctor y que quizá él debería dejarse chequear. Él me dice que él no tenía ningún síntoma que eso me lo debí haber prendido de otra persona; pensé: “mucho pirobo, yo solo he estado con usted y usted fue el que de hecho me convenció sobre eso del PrEP, asuma por lo menos su parte”, pero lo único que le digo es que hay ETS que son asintomáticas en ciertas personas y que igual lo debería hacer.

Como a la semana me escribió diciéndome que tenía clamidia, que el médico le había tomado muestras en la garganta, el ano y la uretra, y todas habían marcado como positivas. Que además le habían hecho una toma de sangre para descartar otras ETS, que le habían salido negativas, y que debía tomarse unos antibióticos y volver a hacer control como en un mes. Él vive en una ciudad que es más reconocida por la alta concentración de población LGBTI+, entonces me recomendó que fuera al mismo doctor para que hicieran el seguimiento como “terapia de pareja”.


Y así lo hice. Me tomaron las muestras y el resultado fue el mismo que el de él, así que el tratamiento debía ser igual. La cita médica fueron otros 30 euros, las muestras para detectar clamidia o gonorrea 30, el examen de sangre para descartar sífilis, hepatitis o VIH, otros 20 y más los antibióticos se me tuvo que haber ido algo de 150 euros, es decir, la mitad de lo que gano trabajando por horas en la universidad.


Cuando hablé otra vez con el tipo le pregunté que cuándo había sido la última vez que se había chequeado de otra cosa que no fuera VIH, me dijo que no sabía sobre esas otras cosas. Luego le pregunté que si no le parecía un poco jarto pasar por todo eso, y la respuesta fue más o menos que no le preocupaba mucho, que el seguro de él le pagaba todo eso y que desde que fueran cosas tratables con antibióticos no le veía mucho problema.

Ya está bien, lo que me prendí fue una clamidia y no fue nada grave. Toda persona que haya tenido sexo alguna vez es muy posible que la haya tenido, pero igual lo que veo acá son dos cosas. Por un lado, la falta de empatía con la realidad del otro: “Yo tengo un seguro que me paga el tratamiento, o no es mi problema que usted no tenga acceso a la salud, o a mí solo me importa la realidad…o las dos”. Por otro lado, mucha gente no entiende que el PrEP sólo protege contra una posible infección de VIH, el resto del paquete de ETS sigue estando ahí, asintomáticas en unos, y desarrollando resistencia a los antibióticos en otros.





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