¡LLEGAMOS A LA WEB!

Después de dos años en el formato impreso, Periódica incursiona en el mundo digital.

En las cuatro ediciones impresas de Periódica hemos logrado construir un espacio autónomo y seguro para la libre expresión de personas o colectivos con identidades no normadas y cuerpos disidentes, lo cual también nos ha motivado a generar interconexiones entre diferentes espacios, lenguajes, saberes a través de métodos análogos o impresos y ahora también desde los medios digitales.

Nuestras intención no es desaparecer del mundo impreso porque consideramos que el registro físico configura de modo más sólido la memoria de las minorías que se resisten en este sistema hegemónico, pero al mismo tiempo reconocemos que abrirnos en este espacio digital también facilita la posibilidad de llegar a otras personas o territorios que estaban alejadxs de nuestra red de distribución o de contactos. Adicionalmente, creemos que una ventaja que

puede llegar con esta apertura a la virtualidad es dar un espacio para que las voces de todxs sean escuchadas y difundidas bajo nuestros propios términos sin intermediarios mediáticos ni titulares ocultos.

 

Así, Periódica Web es la oportunidad de que se sumen múltiples subjetividades para construir este espacio colectivo de opinión; participativo, anti-racista, anti-transfóbico, anti-misógino y, por supuesto, libre de censura. 

Marchantes en las movilizaciones de diciembre de 2019, Bogotá, Colombia // Fotografía por Erik Naranjo

DE LA UTOPÍA

A LA DISTOPÍA DEL HIGIENISMO

Las luchas disidentes en medio de la emergencia

Por Colectiva Periódica

En un abrir y cerrar de ojos, el emerger de un nuevo habitar colectivo de las calles, el palpitar que contagiaba las calles de las ciudades andinas de Quito, Santiago y Bogotá dio paso al silencio de sociedades confinadas al individualismo de las casas. 

¿Se apagará el fuego? La alegría de las sonrisas juveniles que conspiraron desde aquel luminoso octubre de 2019, e inspiraron a ríos de gente en las calles latinoamericanas para ponerle fecha de sepultura al neoliberalismo. ¿Se apagará acaso el canto de las mujeres rebeldes que desde Chile se hicieron una marea que llegó al mundo entero? Canto que señaló al violador asesino y la complicidad estatal de un machismo pandémico. 

La crisis de la pandemia del COVID-19 llegó a Nuestra América en marzo, precisamente cuando el 8M se dibujaba con furia como otro impulso más para habitar la calle, desde nuestros cuerpos y deseos, desde nuestra digna y organizada rabia. Por primera vez, desde el regreso de la democracia, la Marcha por la Memoria, la Verdad y la Justicia no se realizó en Buenos Aires. Aunque de diferentes maneras el pueblo austral volvió a decir: ¡Nunca Más! 

En Colombia, nos preparábamos para una nueva jornada de Paro Nacional el 25M, como parte de las que habían iniciado en el histórico 21N, pero la coyuntura sanitaria confinó un movimiento que pareciera desdibujarse por el encierro repentino. La pandemia desnudó las carencias, desigualdades y segregaciones que hay en la garantía de derechos y vida digna en nuestro país. 

Esa desnudez de hoy, curiosamente, fue el motor del Paro Nacional hace meses. Móviles descalificados como mentirosos pero que, en medio de la emergencia, su veracidad es evidente: la falta de priorizar como sociedad la salud, la educación, la ciencia y tecnología, y en general, crear las condiciones para tener colectivamente una vida digna. Dignidad que además se difumina según la corporalidad desde la que se habite y se construya.  

Aprovechando esta situación, nos preguntamos ¿Cómo seguir proponiendo un umbral de utopía en medio de un panorama tan distópico? ¿Tendremos que poner en suspenso esas consignas que nos ilusionaron, o, acaso, de esta situación saldremos fortalecidxs? Desnudando (nos) las contradicciones materiales que nos impone la mafia que gobierna. La misma que se privilegia el mercado sobre la vida. 

La utopía que en gran medida incitó a llenar con multitudes las calles en noviembre pasado, ahora parece la contraposición de un mundo distópico hiperindividualista y aislado. Paradójicamente, en el gobierno de la primera alcaldesa lesbiana de Bogotá, se implementa la Policía del Género, dejando al criterio de la heteronormatividad el cumplir los controles biosanitarios. 

¿Podrán soportar las sociedades y los Estados neoliberales esta realidad distópica? ¿Cabe volver recordar la tensión social que nos ocupaba? ¿Ahora más que nunca son válidas las luchas por las que se movilizaron nuestros cuerpos, cuando una nueva pandemia evidencia las crisis de nuestras sociedades?  

Esta ocación PERIÓDICA, además de sentar posición y sumarse de las formas posibles y necesarias a las reivindicaciones del Paro Nacional, propone algunas miradas sobre el Paro que inició hace algunos meses y que se interrumpió, entre otras, por la emergencia por el COVID-19, a la luz de cuestionar cómo nos estamos pensado estas resistencias como verdaderas formas de disidencia al régimen patriarcal, heteronormano y neoconservador que se impone en estos días.

 

Cómo las luchas del Paro Nacional en Colombia se dan para hacer disidencias en el lugar mismo de la corporalidad, en sus múltiples formas de construcción y ejercicio, en tiempos donde la crisis nos lleva al confinamiento que lleva a una crisis y tensión social aún más latente ante la dicotomía economía-vida.

Graffiti en las marchas del 8M del 2020, Bogotá, Colombia // Fotografía por Tatiana Pino

25N y 8M:

SOMOS UN ROSTRO COLECTIVO

Feministas organizadas y en resistencia

Por Tatiana Pino

A pocos días del Paro Nacional, que empezó el 21 de noviembre del 2019, tuvo lugar una de las movilizaciones más numerosas que se han registrado en la capital de Colombia en contra de las violencias sistémicas que sufrimos las mujeres. Aunque podría pensarse que fue la coyuntura del Paro la que hizo aumentar las cifras de la movilización, LAS MUJERES llevaban más de seis meses reuniéndose en distintos espacios feministas para organizar autogestivamente esta jornada. Así, en las reuniones preparatorias del 25N, que fueron en espacios inclusivos de organizaciones populares y barriales, había nacido Somos un rostro colectivo, la consigna que vimos desprenderse en una gran pancarta desde la edificio más alto de la Plaza de La Hoja, en el centro de Bogotá. Sin embargo, a pesar de la planificación previa y debido al momento coyuntural del Paro, fue necesario hacer énfasis en que las demandas de las mujeres eran puntuales frente al gobierno actual y que no se veían reflejadas en el pliego de peticiones del comité del paro.1

 

Este antecedente multitudinario anticipó una jornada del 8M nutrida, organizada y llena de furia popular. Este domingo soleado, caminamos centenares de mujeres, cis y trans, acompañadas de algunos hombres cis que no oyeron el llamado de quedarse en casa este día. La cita fue desde las 8:30 am, en frente del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación. Allí nos alistamos con escarcha morada, labios verdes, camisetas y pancartas. Algunas que madrugaron tuvieron tiempo de dibujarse un 8M a manos de la artista del pelo Rasureitor en algún costado de su cabeza o su nuca. Cerca de las 9:30 am comenzó la Gran Ruta del 8M, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, con dos paradas antes de llegar al bazar organizado en el Parque Olaya. La primera fue en el barrio Santa Fe, en apoyo a las trabajadoras sexuales y a las mujeres con identidades y orientación de género diversas. La segunda, en la plaza de mercado del barrio Restrepo. Después de caminar cerca de 10 kilómetros, nos esperaban un pequeño mercado de mujeres productoras, talleres de diversa índole, un micrófono abierto que contó con música de Yela Quim, Las Alegres Citadinas y un sancocho vegano comunitario preparado por las compañeras de la Olla Vegana Popular (@VeganaOlla).
 

Estas dos jornadas de movilizaciones demuestran que, a pesar de la multiplicidad de voces-experiencias de vida y ejes de discriminación que nos atraviesan como mujeres, es clave el reconocimiento de la organización basada en objetivos comunes y en estrategias de acción. Estas manifestaciones colectivas y diversas conformadas a su vez por infinidad de organizaciones con intereses particulares confirman la importancia de tener espacios propios para trabajar, fomentar el ejercicio político y que este se extienda más allá de las muestras de visibilización hacia prácticas de vida cotidianas. Las mujeres y disidencias organizadas marchamos contra todas las violencias sistemáticas, cantamos a favor de la autonomía de nuestros cuerpos, exigimos a gritos legislación sobre los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres cis y trans e identidades útero-portantes, abucheamos la complicidad de la iglesia; nos cuidamos unas a todas, porque si en algo estuvimos todas de acuerdo fue en que “¡El Estado no me cuida, me cuidan mis amigas!” 

Ahora, desde la cuarentena obligatoria por el COVID-19, iniciada el martes 24 de marzo y que inicialmente va hasta durante todo el mes abril, la reflexión parece obligada cuando de mujeres se trata y sobre todo cuando la salud y el bienestar físico, mental y económico están en incertidumbre. Mientras muchas recobramos fuerza en el confinamiento, otras están encerradas con quienes las violentan y otras no tienen techo para pasar esta situación. Desde este abordaje reflexivo, una mirada hacia estas dos fechas de conmemoración y lucha representa que las manifestaciones en las calles, desde todas las formas de lucha, son necesarias y urgentes cuando todavía hace falta tanto por la vida digna de las mujeres. Esta lección de aislamiento implica que, para hacerle frente al sistema neoliberal capitalista, se requiere el fortalecimiento de las redes de solidaridad, autogestión, autocuidado de la salud y, sobre todo, alianzas para sobrevivir. Mujeres que luchan y colectivos que gestan resistencias pluridiversas son otras posibilidades de existir y, así como hemos vivido otras vidas de opresión y seguimos resistiendo, es esta fuerza organizada que nos sigue alentando a creer que podemos habitar un mundo mejor, más equitativo y, sin lugar a las dudas, feminista.

  1. Se puede ver el comunicado emitido por la Articulación feminista 25NBogotá visitando el siguiente vinculo: bit.ly/2UmgZ2R

LLUVIA ÁCIDA

Caricatura por El chico sin cabello de pan // Instagram: @el_chico_sin_cabello_de_pan

LA RESISTENCIA

DE LA DISIDENCIA

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